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Pino Silvestre

(por Pedro Sánchez)

 

Pinus Sylvestris (Pino Rojo, Albar o Silvestre) se extiende por toda la península desde los 500 metros en la cara norte de la Cordillera Cantábrica a los 1200 el Sierra Nevada. Actualmente ocupa más nichos ecológicos debido a la tala de Encinas, Robles y Hayas siendo substituidos con repoblaciones del mismo. Es quizá el pino con más aprovechamiento forestal. Su porte es elegante y alcanza más altura que sus primos ibéricos. La corteza es rugosa y al desprenderse adquiere el tronco un bonito tono anaranjado-rojizo. Sus aciculas son cortas y finas haciéndolo especialmente apto por ello para el cultivo como Bonsai y también por su adaptación a la mayoría de los climas de la península.
Además nos deleita en Noviembre con los deliciosos Níscalos, que son el aparato reproductivo de las micorrizas que viven en simbiosis con sus raíces.

CULTIVO:

El cultivo en general es como el de los restantes pinos, debe usarse un substrato con más capacidad de drenaje que los caducos. Akadama y volcánica es una buena opción. Tras la recuperación debe dejarse de tres a cuatro años en la misma maceta, se debe empezar a realizar pinzados a partir del tercer año siempre que árbol brote con fuerza por todas las ramas. El primer diseño si se desea hacerlo comenzará en invierno del mismo año de su primer pinzado. Nunca se debe transplantar, alambrar y podar en la misma fase ya que debilitamos en exceso el ejemplar. En el primer transplante se debe eliminar toda la tierra de campo con especial cuidado para dañar lo menos posible las raíces, recomiendo guardar las micorrizas (blancas y algodonosas) para luego mezclarlas con el nuevo substrato. Las fecha más adecuada es cuando empiezan a estirar las velas, aun así este primer transplante es el más delicado, ante el cual debemos protegerlo del viento tan común en esta zona y de posibles heladas tardías.

ABONADO:

Debemos abonar solo a partir de la madurez de la agujas (mitad de Junio) de forma generosa y a partir de Septiembre hasta Noviembre aumentando la dosis, así conseguiremos agujas cortas sin tallos carentes de ellas.

PINZADO:

Lo más complicado es la retracción de los brotes hacia el interior de las ramas, para ello hay dos posibles maneras:
1- Eliminando 2/3 del brote en Septiembre con unas tijeras afiladas.
2- Dejado que estiren las velas y empiecen a crecer las agujas (mediados de Mayo) entonces se cortan las velas todas a la misma longitud para igualar su vigor. A finales de Junio cuando las nuevas hojas están maduras (ligeramente más claras de color que las maduras y no se sueltan al estirar de ellas), se realiza es des-foliado eliminado todas las agujas del pasado año, con unas tijeras se deja unos tres milímetros de base para no dañar las yemas latentes. Para igualar el vigor en Septiembre se puede eliminar alguna hoja nueva de los brotes más fuertes, también en esa fecha se quitan las yemas más fuertes en los brotes dominantes y las débiles en los que carecen de vigor, siempre dejando dos yemas y que no crezcan hacia abajo. Con todo ello se irá igualando la fuerza de las ramas estimulando de forma simultanea la aparición de nuevos brotes en el interior.

RIEGO:

El riego es como en todas las coníferas, hay que regar cuando la superficie del substrato empiece a secarse (no completamente), y debo añadir que estas son más sensibles a la falta de riego en invierno que es cuando menos atención les prestamos.

 

Magnífico ejemplar de Pino silvestre de David Benavente.

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