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El riego

(por Pedro Sánchez)

 

El riego como herramienta de cultivo es desde luego la más importante, ya no por la aportación del imprescindible líquido elemento tan necesario para la vida de los vegetales, si no por todo lo que influye sobre otros procesos íntimamente ligados. El agua es el método de transporte de los nutrientes que aportamos en el cultivo, sean estos de origen sólido o líquido. También tiene una función de limpieza ya que cada vez que regamos se lava la tierra de elementos perniciosos que el propio cultivo genera. Por último la entrada de agua en el substrato produce la expulsión del aire lleno de dióxido de carbono que en el se encuentra, para más tarde al evacuarse por los agujeros de drenaje volverse a llenar de uno más rico en oxigeno, no debemos olvidar que los vegetales respiran por las raíces.

No es sencillo el conocer cuando regar, resultan confusas las explicaciones que solemos leer en artículos de revistas o en libros. Debemos regar cuando la superficie de la tierra comience a secarse y no cuando está totalmente seca, ya que así no morirán las raíces superficiales. Una manera rápida de saber si regamos bien es al transplantar, si las raíces ocupan solo la parte inferior del substrato es por falta de de riego, en cambio si estas nacen en la superficie y llenan toda la maceta es síntoma de un correcto riego.

Cuando tenemos diferencia de substratos en un árbol, es algo complejo saber cuanto tenemos que regar. Si partimos de un yamadori o de un ejemplar de vivero eso suele suceder con frecuencia. Para estar seguro de si hemos regado correctamente debemos regar en varias ocasiones, espaciando cada uno de ellos de manera que el agua llegue de forma paulatina al centro de pan de raíces. Esto puede acarrear tres o cuatros veces con intervalos de unos minutos.

Debemos regar cuanto sea necesario, una o más veces al día. Todo depende de la velocidad de secado de la superficie de la tierra. En invierno es fundamental vigilar el estado de la capa superior ya que no debemos descuidarlo, en ocasiones los árboles no brotan en primavera por falta de agua en invierno. El verano es otro cantar, la temperatura del substrato en la maceta sube con rapidez por ello el riego debe realizarse cuando sea necesario, pero con precaución de no hacerlo cuando la maceta reciba el sol directo en las horas centrales del día. Debemos interiorizar que los problemas más graves se producen en verano, si llueve mucho y durante varios días, la temperatura alta puede hacer que las raíces se mueran por falta de aire, en cambio el resto de las estaciones esto no ocurre. También debemos regar con agua a temperatura ambiente para evitar choques térmicos, siendo más peligroso la excesiva temperatura del agua que al contrario.

Resumiendo. Si regamos mal tendremos árboles enfermos y débiles, si lo hacemos correctamente y con un adecuado substrato no habrá problemas e incluso crecerá musgo sobre la superficie de la tierra embelleciendo nuestros bonsai.
 

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